Situaciones de especial vulnerabilidad: violencia doméstica y de género.

Tras la publicación el pasado año de los sucesivos volúmenes de nuestro Observatorio sobre la situación de las familias en España, en los que incluimos un análisis de su realidad social y económica, pretendemos en esta nueva actualización, continuar el seguimiento de los indicadores incluidos, una vez se disponen de nuevos datos publicados. A nivel institucional, este informe es una colaboración de la Unidad de Investigación y Estudios de Familia de la ONG Acción Familiar y el Grupo de Investigación en Políticas de Familia de la Universidad Complutense de Madrid.

Estamos inmersos en una época de cambios profundos donde nos parece muy oportuno realizar un seguimiento detallado de la situación social y económica de los hogares españoles de cara a identificar los múltiples impactos de distinta naturaleza (sanitaria, social, económica o política, entre otras) puede tener sobre ellos. No se intuye que ninguna de estos impactos vaya a dejar al margen a una institución como la familia, que está en el centro de muchas de las decisiones privadas de las personas que tienen consecuencias sobre este fenómeno. Por ello, estamos firmemente convencidos de que, si no tenemos un conocimiento global y preciso de su realidad, no seremos capaces de afrontar con las garantías necesarias este complejo reto, y no podríamos diseñar e implementar las medidas de apoyo a las familias.

En este ?️ Volumen II ?️ recogemos cifras oficiales sobre distintas formas de violencia que afectan al ámbito familiar. Toda forma de violencia que se ejerza contra uno de sus miembros también tendrá consecuencias en todo el ámbito familiar.

Antonio Jesús Sánchez Fuentes 

Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI-UCM) & GEN-Uvigo
Director del Grupo de Investigación “Políticas de Familia de la U. Complutense de Madrid.

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1. En este volumen recogemos cifras oficiales sobre distintas formas de violencia que afectan al ámbito familiar. Toda forma de violencia que se ejerza contra uno de sus miembros también tendrá consecuencias en todo el ámbito familiar. También, se produce un agravante adicional porque se hace quebrando un entorno, el familiar, que debe otorgar confianza a cada uno de sus miembros.

2. Aquí recogemos algunas formas de violencia que, por su gravedad, llegan incluso a la judicialización de los problemas internos de la familia, como es el caso de los delitos en materia de relaciones familiares, violencia doméstica y violencia de género.

3. En 2021, 8,240 personas (39 menos que el año anterior) fueron víctimas de delitos de violencia doméstica, siendo mayoría las mujeres de nacionalidad española de menos de 18 años y las de más de 45 años, seguidos por los menores de edad masculinos. En el caso de las víctimas menores de edad, se ha registrado un aumento de 75.2% desde 2015.

4. En cuanto a la presencia según sexo, en todos los casos las víctimas femeninas son mayoría, situándose en torno al 60-70% del total de casos.

5. En la distribución de las personas denunciadas por violencia doméstica predomina la franja de edad que acumula más denuncias sería de los hombres de 25 a 45 años (1,891), seguidos por los aquellos de 45 a 64 años (1,047). Aquellos finalmente condenados presentan un perfil similar.

6. Los números indican que las relaciones paternofiliales son las que originan la mayor parte de los episodios violentos intrafamiliares tanto para los menores de edad como para los/as mayores de 45 años.

7. Si comparamos la distribución porcentual del par víctima/denunciado en violencia doméstica según grupos de edad se obtiene un patrón donde las víctimas predominantes son las que se sitúan en franjas de edad donde se presenta una mayor fragilidad (menores de edad y mayores de 60) mientras que los/as denunciados/as pertenecen a franjas más centrales dentro del ciclo vital (20 a 50 años).

8. En 2021, se contabilizaron 30,141 víctimas de violencia de género en España (un 5.8% más que en 2015 y 923 más que el año anterior), un colectivo donde prevalecen las mujeres de 25 a 44 años que son (o han sido) pareja de hecho del denunciado. A su vez, a diferencia de lo que ocurrió en 2020, los últimos datos publicados indican que se ha producido un repunte durante el último año (+3.8%) de los episodios de violencia de género para menores de edad.

9. Respecto al número de víctimas mortales por año, se observa una tendencia reciente ligeramente decreciente que, sin embargo, se ha estancado en los últimos años. Además, los porcentajes de mujeres que habían denunciado previamente se mantienen en niveles bajos (por debajo del 30%) a pesar del gran volumen de recursos que se destinan a esta problemática, lo que nos hace encontrarnos de forma recurrente con episodios mortales que no se han podido identificar con anterioridad.

10. Con las cifras más recientes, a fecha de 9 de junio, cabría esperar que 2022 evolucione de acuerdo con los valores de años anteriores (40-50 víctimas a finales del año). En este sentido, rebajar esta previsión tanto como sea posible debe motivarnos para reforzar el seguimiento de potenciales casos que puedan derivar en la pérdida de vidas humanas.

11. El número de huérfanos también se mantiene en valores cercanos o superiores a 30, lo que indica el enorme impacto derivado que los episodios que este tipo de violencia tiene para toda la familia y, desde una perspectiva más amplia, para el conjunto de la sociedad.

12. En cuanto a los hombres denunciados, los pertenecientes a la franja de 25 a 49 años son los que predominan en este colectivo (72.3% del total), siendo además una proporción similar los que son de nacionalidad española.

13. Si analizamos el peso relativo del par víctima/denunciado según grupos de edad, se observa perfiles de edad casi coincidentes. Por este motivo, se debe intensificar la concienciación social de las generaciones más jóvenes que mejoren las perspectivas de medio/largo plazo en esta área.

14. En resumen, si bien la sensibilización social respecto a estos problemas ha experimentado en los últimos años una gran mejora, las cifras oficiales nos muestran, por desgracia, que aún queda mucho por hacer. Especialmente, en situaciones donde tras cada cifra seguro vamos a encontrar víctimas (mujeres y menores en mayor proporción) conviviendo con entornos familiares deteriorados y muy poco saludables.

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