Como cada trimestre analizamos la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística desde una perspectiva de familia, con la colaboración del Grupo de Investigación “Políticas de Familia” de la Universidad Complutense de Madrid,

A continuación exponemos una síntesis de los principales resultados de este análisis. Para ver el documento completo pincha aquí.

  1. Los datos del cuarto trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) presentan un panorama bastante negativo ya que el deterioro sufrido desde el pasado mes de marzo es importante y, lo que es peor, aún no muestra claros síntomas de recuperación en el corto plazo. Así, respecto al trimestre anterior, se observa un descenso en el número de inactivos (un 0,7% menos) y de las personas paradas (0.1% más) y un aumento del número de ocupados (un 0.9% más) respecto al trimestre anterior. Por lo tanto, parece que si bien un importante número de trabajadores ha salido de la inactividad, no siempre se ha movido a la ocupación (como se pretendía al implementar los ERTE), por lo que empiezan a materializarse la pérdida de empleos que inicialmente fueron puestos en suspenso.
  2. Por tercera vez este año, el número de hogares con todos sus miembros activos parados ha aumentado de forma importante (un 2% en el último trimestre y un 18.1% en el último año), situándose en 1,197,000 hogares. Eso muestra una realidad muy dura con consecuencias importantes tanto en el corto plazo como el medio/largo plazo, por el riesgo de exclusión social que propicia. Además, en casi el 30% de estos hogares conviven menores de edad, con lo que las implicaciones a corto y largo plazo serán más significativas.
  3. En este sentido, la ausencia de ingresos se sitúa en 613,800 hogares (con un aumento del 1,5% en el último trimestre) pero aun claramente por encima de los niveles previos a la pandemia sanitaria de hace un año, lo que es otra señal del grave deterioro que observamos en el mercado de trabajo.
  4. Respecto al paro de larga duración, la temporalidad y el trabajo a tiempo parcial han aumentado este trimestre (12.7%, 2% y 5.4%, respectivamente). Dado lo duro de estas realidades sociales (por ejemplo, sólo el 16.6% de los trabajadores a tiempo parcial lo hacen de forma voluntaria) indica la urgencia de plantear soluciones que mejoren estas cifras de manera significativa.
  5. Según los datos recién publicados, el 53.4% de los trabajadores a tiempo parcial lo hacen porque no encuentran uno a tiempo completo, y un 15.9% lo hacen para atender obligaciones personales y familiares. En cuanto a los cuidados de familiares dependientes, son las mujeres jóvenes y adultas las que sufren una brecha mayor, coincidiendo con la edad fértil y la tenencia de sus hijos.
  6. Los datos publicados confirman que la tenencia de hijos es un factor diferencial en las tasas de participación, paro, empleo y paro registradas. Así, mientras que las tasas de los hombres y mujeres sin hijos son similares, la de los padres y madres muestran una dispersión mucho más significativa en el tramo fértil de las mujeres (ellas sufren una penalización mientras que para ellos observamos tasas más favorables).
  7. En resumen, los últimos datos publicados confirman el importante deterioro del mercado de trabajo español que no encuentra precedentes (en cuanto a intensidad) en crisis anteriores. También que las perspectivas a corto-medio plazo no son demasiado esperanzadoras dado que aún no se han materializado totalmente el impacto de la pandemia, por ejemplo, en términos de desempleo.
  8. Dado que la realidad que enfrentan los colectivos aquí analizados puede ser muy diferente, parece conveniente considerar las circunstancias personales y familiares específicas de los colectivos afectados para intentar anticipar mejor las distintas derivas que puedan ocasionar políticas laborales universales que no incorporan de forma adecuada estos factores.
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