SOS, no me quiero pero… ¡quiero aprender a hacerlo!

Febrero 2024

En el artículo del mes de enero, tratamos de clarificar el concepto de autoestima, contraponiéndolo al autoconcepto y destacando la importancia de un autoconocimiento ajustado y realista como base de la misma.

Como comentábamos en dicha publicación, la autoestima es la opinión emocional profunda que tenemos de nosotros mismos, constituye un pilar esencial a la hora de desarrollar una buena salud mental y bienestar y; por lo tanto, la falta de una buena autoestima suele ser el denominador común en la mayor parte de los trastornos emocionales.

Muchas personas se ven condicionadas largas etapas de su vida por una valoración negativa de sí mismas, normalmente aprendida en interacciones tempranas a lo largo de la infancia.

Esto se traduce en una fuerte inseguridad e insatisfacción, ya que impide el desarrollo de una identidad sana y coherente y por tanto dificulta la búsqueda de objetivos vitales realmente significativos y la realización personal.

Afortunadamente, tener una baja autoestima no es una “condena de por vida”, ya que podemos modificarla si trabajamos en ello, desarrollando poco a poco un concepto más positivo y un sentimiento más cariñoso hacia nosotros mismos.

Por ello, en este artículo queremos ofrecer un par de sencillos ejercicios para valorar el estado actual de tu autoestima y poder empezar a reforzarla.

El primer ejercicio que proponemos es un pequeño cuestionario para reflexionar sobre el concepto que tienes de ti mismo y cómo influye en algunas actitudes.

Usa la plantilla de la derecha para realizarlo y mira los resultados!!

En muchas ocasiones nuestra autoestima se ve menoscabada por creencias dañinas (ver artículo creencias nucleares), aprendidas en un momento determinado de nuestra vida, que no necesariamente se ajustan a la realidad actual, pero que llevamos grabadas como aprendizajes inamovibles porque las damos por ciertas automáticamente, sin pararnos a contrastar su veracidad.

El segundo ejercicio pretende ayudarnos a caer en la cuenta de cómo muchos de los mensajes que hemos ido recibiendo de nuestro entorno van moldeando lo que pensamos (y por ende sentimos) de nosotros mismos, y nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre su autenticidad.

Para ello, te invitamos a contestar las siguientes preguntas:

  1. Escribe las creencias que aprendiste cuando eras pequeño por los mensajes que recibías de:
    1. Tu madre
    2. Tu padre
    3. Tus hermanos
    4. Tus amigos
    5. Tus profesores
    6. Otras personas
  2. ¿Cuáles de estos mensajes continúan dominando tu vida aún hoy en día?
  3. ¿Cuáles de estos mensajes refuerzan tu autoestima y cuáles son negativos y destructivos para ti?
  4. ¿Estos mensajes se corresponden con la verdad o simplemente son ideas que, hasta ahora, creías ciertas sin haberte parado a pensar en ellas?
  5. ¿Cuáles de estos mensajes deberías eliminar o cambiar para mejorar tu autoestima?
  6. Escribe mensajes positivos que puedan conformar un nuevo sistema de creencias que favorezca tu autoestima, tu confianza y tu felicidad.

Esperamos que estas actividades sirvan al menos para “abrir camino” en el maravilloso proceso de quererte un poco más.

Para que puedas seguir profundizando te aconsejamos consultar el “Cuaderno práctico de ejercicios para cuidar tu autoestima” de Rut Abadía, que contiene los ejercicios anteriores y muchos otros con los que podrás seguir trabajando en este objetivo.

Desde el Servicio de Orientación de Acción Familiar seguimos disponibles para cualquier consulta en que podamos serte de ayuda, mucha suerte y hasta pronto.

Si necesitas más ayuda contacta con nosotros en unifam@accionfamiliar.org o llamando al 914461011 ext.1.

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