Observatorio de familia. Volumen III:
Indicadores socioeconómicos de los hogares: Nivel de renta y consumo de los hogares. Composición del gasto.

Julio 2024

En este tercer volumen del Observatorio de 2024 resumimos los principales indicadores socioeconómicos de los hogares españoles, tanto por la vía de sus ingresos, como por la parte de los gastos, a través de los últimos datos publicados por el INE.

Celia Gil-Bermejo Lazo, Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI-UCM)

Miembro del Grupo de investigación “Políticas Públicas: Análisis Económico Aplicado” de la U. Complutense de Madrid

  1. En este volumen resumimos los principales indicadores socioeconómicos de los hogares españoles, tanto por la vía de sus ingresos, como por la parte de los gastos, a través de los últimos datos publicados por el INE.
  1. Si bien las últimas cifras de renta neta disponibles, referidas al año 2022, ya consolidan (o superan) los niveles de ingresos previos a la gran recesión, estas cifras también muestran una recuperación tras el estancamiento registrado durante la pandemia.
  1. Según comunidades autónomas, se registra una gran heterogeneidad en cuanto a los niveles medios de renta registrados, con una variabilidad máxima que supera los 16.000 euros anuales.
  1. Los hogares formados por dos adultos registran niveles de renta superiores. Además, se observa una asociación positiva entre el número de hijos menores con el nivel de renta promedio.
  1. En cuanto al riesgo de pobreza, los hogares monoparentales (42,5%) y los nucleares con tres o más menores (44,6%), son los que sufren un mayor riesgo de pobreza, casi el doble de las tasas del resto de tipo de hogares.
  1. La composición del colectivo en riesgo de pobreza nos indica que uno de cada cuatro personas es menor de edad, seguidos de los adultos en edad activa y jubilados (1 de cada 5, aproximadamente).
  1. Los hogares monoparentales (20,1%) y los hogares nucleares con tres o más hijos (12,9%) son los de mayor incidencia. En el caso de los primeros, con un importante ascenso respecto al año anterior (4,7%). Asimismo, aunque aún con niveles más bajos, los hogares nucleares con 3 o más hijos han visto aumentada su incidencia respecto a este fenómeno desde el año base (en torno a 3 puntos básicos aproximadamente).
  1. La proporción de hogares con (mucha) dificultad para llegar a fin de mes se sitúa para los monoparentales por encima del 20% y para los nucleares con tres o más hijos por encima del 10% en 2023, a pesar de la reducción registrada desde 2008 para estos últimos.
  1. En cuanto a la denominada tasa AROPE, se observa una tendencia negativa (con subidas de la tasa) hasta 2014 (con datos de 2013) cuando se alcanza 30,2 % del total. Tras este máximo, se recupera suavemente hasta alcanzar 26,2% con los datos de 2018. Finalmente, se produce un ligero aumento hasta 2020 (27,8%), al incluirse los peores datos de carencia material severa y de hogares con baja intensidad de empleo.
  1. En cuanto al nivel medio de consumo, la evolución reciente muestra una subida los años previos a la Gran recesión. Después, hasta 2014, el gasto medio descendió más de 4.000 € al año, recuperándose posteriormente hasta 2019, donde el gasto medio anual fue de 30.242,76 €. Tras el último año, donde la pandemia sanitaria y el confinamiento domiciliario impuesto provocó un descenso del gasto medio hasta situarse en torno a 27.000 €, en 2023 se produjo ya la plena recuperación de unos niveles de gasto similares a los previos a la Gran recesión, alcanzándose la cifra promedio de 32.616,66 €.
  1. Existe una diferencia de aproximadamente 15.000 € entre la comunidad española de mayor consumo medio anual (Islas Baleares, con 39.081,03 €) y la del menor (Extremadura, con 26.253,72 €), situándose por encima del total nacional, Islas Baleares, Madrid, País Vasco, Ceuta, Navarra, Cataluña y Aragón.
  1. Se mantiene el patrón generacional de los últimos años, respecto al impacto en el consumo de los acontecimientos recientes. Así, en cuanto a la variación del gasto medio correspondiente al año 2023, todos los grupos presentan niveles superiores al 2022, aunque la recuperación observada para los jóvenes (+1,6%) es la más reducida, situándose en el resto de los casos en variaciones entre el 3% y el 5% aproximadamente.
  1. En término de la composición del gasto, la vivienda, los alimentos y el transporte acumulan mayores pesos relativos (10,367,26 €; 5.333,49 € y 3.777,71 € en 2023, respectivamente).
  1. El patrón de consumo se mantiene estable a lo largo del periodo. Sin embargo, mientras que en 2006 se observaba un descenso del gasto en vivienda de las personas mayores de 65 años (posiblemente por haber ya finalizado el pago de la hipoteca), vemos que para 2023 este gasto sigue subiendo en edades donde se pierde la capacidad de generar o mantener los mismos ingresos que en la fase activa del ciclo vital.
  1. El mercado español de la vivienda se caracteriza por el alto porcentaje que representa la propiedad, dentro de las distintas alternativas de tenencia, a pesar del descenso de 5 pp respecto a 2006, situándose en 2023 en el 75,1%.
  1. Según tipos de hogar, se aprecia cómo los hogares con menor presencia de adultos (unipersonales y, sobre todo, los monoparentales) registran menores tasas de propiedad y, consecuentemente, mayores porcentajes de vivienda en alquiler. En el caso de los monoparentales, desde 2018 se observa una intensidad mayor del trasvase de propiedad a alquiler.
  1. La edad parece tener una gran relevancia, poniéndose de manifiesto la mayor dificultad en el acceso a la vivienda propia para los grupos de edad más jóvenes (menores de 45 años), con un cambio de tendencia que se mantiene desde 2008. Además, para los/as menores de 30 años la irrupción de la crisis del COVID y la escalada de precios ha quebrado la aparente recuperación que se venía observando desde, pero ha puesto fin a esta recuperación.
  1. El segundo factor que se muestra con mayor relevancia es la nacionalidad, importando no sólo si es nacional sino también, el país de origen de la persona de referencia. Según sexo, si bien la tendencia es común para ambos, se observa un diferencial positivo para los hombres que se ha acentuado desde el año 2020.
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